1.10.09

VIAJE A CROACIA

Acabo de volver de mi viaje de Croacia y ha sido muy completo. Por primera vez hemos viajado, mi novia Lola y yo, sin reservar ninguna noche. Confiabamos en lo que nos dijeron nuestros amigos que habían visitado el país, esto es, que había un montón de letreros de "Sobe" (habitaciones privadas en casas particulares) por toda la carretera. Nosotros no llegamos a alquilar ningún coche, pero los letreros nos siguieron hasta las estaciones de autobús. Impresiona que al bajarte del bus te estén esperando varias viejecitas con bigote ofreciéndote sus casas e insistiéndote mientras tú no paras de dar negativas. Esta gente vive de eso y se queda por los alrededores de la estación de autobuses buscando clientes. Nosotros contratamos algunas de ellas (sin bigote, con dientes y con buen inglés) y los precios son muy baratos si los comparas con lo que te puedes gastar en un hotel. Las noches en Croacia nos salieron a una media de 30 euros por habitación doble y con cuarto de baño incluido.





El primer día hicimos noche en el aeropuerto de Weeze (Alemania). Había leído en su página web que cerraban el aeropuerto y no era posible pasar la noche, pero una vez allí pregunté y me dijeron todo lo contrario, así que nos pusimos los tapones y nos recostamos en los asientos. Lola inventó un remedio casero anti-robo del Potro: una cuerda desde su muñeca a la maleta.




Las noches en los aeropuertos suelen ser una odisea en la que si consigues dormir 1 hora puedes considerarte afortunado. Yo dormí unas 4 horas y Lola un poco menos.





Al llegar a Zadar a la mañana siguiente, justo al salir del aeropuerto hay unos barracones con oficinas de alquiler de coches. Hay que preguntar en todas porque hay bastante diferencia de precio. El más barato que encontramos era 16 euros por día. Pero finalmente cogimos un autobús hasta la estación central, desde donde traté de emular a mi amada en su marathones, y fui en 25 minutos hasta la oficina de información en el casco antiguo y volví sin ninguna información util para nuestro siguiente destino, los Lagos de Plivitce. La estación de autobuses de Zadar es cutre y da muy mala impresión, pero la gente que te vende los billetes están por encima de la media en cuanto a simpatía de la población croata. Nuestra experiencia ha sido variopinta, pero lo cierto es que hay una exagerada proporción de antipatía por km cuadrado, así que una generalización aceptable sería que los croatas eran secos, cuadriculados, antipáticos, con poco sentido del turismo y con manifiesta incapacidad para sonreir. Incluso la gente que trabaja en los puntos de información te despachaban lo más pronto posible con encogimiento de hombros y sin molestarse en hacer gestión alguna, y eso que dentro de sus funciones estaba la de buscar alojamiento.

SUPLICANDO POR UNA HABITACIÓN

Al llegar a Plivitce nos asustamos porque no quedaban habitaciones libres en ningún hotel, y la de la oficina de información nos mandó a un Sobe que había a 1,5 km andando por una carretera cuesta arriba y sin arcén... y nosotros con la maleta y la mochila. Afortunadamente nos acercamos a un hotel y había habitación libre de chiripa.


PLIVITCE... UNA PASADA
Los lagos de Plivitce son una auténtica pasada, una fiesta de color, con cielos azules, aguas verdes y azules, mucho bosque verde con hojas de muchos colores, cuevas, cascadas que caen entre la vegetación y entre las rocas, pasarelas de madera para adentrarse en toda esa naturaleza...



Los miradores no eran necesarios porque cualquier sitio era buena para hacerse una foto fuera de lo común, pero tampoco está mal que te faciliten la labor.

Al bajarme del dichoso árbol se me encajó un pie y me cosotó deshacerme de la trampa... pero si lo pienso bien era una tramapa con unas vistas maravillosas.

Las aguas tenían este color azul turquesa, nunca había visto unas aguas tan limpias. Cuando hacía esta foto pensé en decirle a Lola que había pirañas... pero llevaba otra cámara con ella y se podía haber caído.


No creo que exista un mejor banco para tomar una merienda y sentirse afortunado de estar presenciando ese paisaje, con my love y MIS galletas de chocolate. Yo también sucumbí a la tentación de posar haciendo posturitas, pero evidentemente las de ella están mejor.


LAS CASCADAS
Las cascadas son sin duda lo más impresionante, desde abajo y desde arriba se obtienen unas fotos fantásticas... a mí solo me faltaba una liana para hacer el grito de Tarzán. Mi Chita tenía su cámara y le entró una fiebre fotocompulsiva de la que todavía se está recuperando. Las mejores rutas si se dispone de poco tiempo (1 día) son la "C" y la "F".




El resto son variantes que sustituyen los trayectos en barco y bus (incluidos en el precio, el cual por cierto, es único si pasas varias noches en un hotel de la zona) por caminatas alrededor de los lagos, pero se termina viendo lo mismo. Se puede comer en unos pocos sitios dentro de este precioso parque natural, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y si el día está soleado recomiendo especialmente alquilar una barca de remos y dar un paseo de una hora por 50 kunas (6 euros aprox.). Es duro cuando tienes a alguien al lado que te dice: "No te rías esclavo, no es ninguna broma, es tu trabajo. Cállate y rema...¡vago!"

KRKA: OTRO PARQUE NATURAL CON LA CASCADA MÁS BONITA (BAÑO INCLUIDO)
Después nos dirigimos a otro parque natural, el de Krka. Para ello tuvimos que ir a Síbenik, y desde allí coger un autobús a Skradin. La parada de Síbenik era una jauria de adolescentes que salían del instituto, y el trayecto hasta Skradin fue un poco siniestro... todo muy oscuro y nos dejaron en una larga carretera con varios luminosos. Previamente habíamos concertado una reserva de Sobe a través de la agencia de turismo (usamos varios teléfonos en nuestro viaje que sacamos de la guía de Lonely Planet que muy amablemente nos dejó Carlo's Travel Agency, una agencia de viajes en Almería que trabaja día y noche para encontrar sitios baratos y bonitos). Una señora nos dijo que tenía habitaciones libres justo al bajarnos del autobús, pero luego llegó un señor que era el que habíamos reservado, así que nos fuimos con él, a una habitación muy mona.
Las tiendas en Skradink al menos a finales de septiembre, están vacias. Comimos en una pizzeria con una gran terraza, en frente de una galeria de arte. Creo que el logotipo era de color rojo, y las pizzas estaban buenísimas. En general, uno de los mayores atractivos de Croacia es su gastronomía. No tiene grandes diferencias con la mediterranea española, pero lo que sí marca una diferencia es su precio. Comer bien en Croacia es barato y merece mucho la pena.



Después de dormir en Skradin, con bicho cortapichas incluido en las sábanas (por suerte a mi nadie me la cortó, ni el bicho ni la bicha) cogimos un autobús hacía Krka que viene a ser como un Plivitce en pequeño, salvo por la majestuosa cascada principal que es mejor que ninguna de Plivitce. Además tiene la ventaja de que en esa cascada se puede uno bañar, y después de poner muchos remilgos y de superar el estupor de enseñar mis calzoncillos de la transición, yo me decidí a poner el pie en el agua.


Lolica no tardó en copiarme, como siempre, al ver las fotos que me estaba echando. Y es que es todo un lujo bañarse en esa cascada. Al contraio de lo que pudiera parecer, el agua estaba estupenda, y eso que soy muy friolero para bañarme. En fin, que es algo que no se puede uno perder si va a Krka.







Algunos trayectos se hacían en Barco, pero estaban incluídos en el precio de la entrada.


Yo divido nuestro viaje a Croacia en dos partes. La primera es la parte de naturaleza salvaje, bien cuidada y perfectamente organizada para que el turista pueda disfrutarla sin dejar huella de su paso. Esta parte fue el plato fuerte del viaje, porque tanto a Lola como a mi nos encantan los paisajes de naturaleza.



SPLIT
Después visitamos Split que nos pareció una ciudad muy bonita, con el Palacio de Diocleciano y todo el centro que alberga en su interior. Nos hicimos la típica foto tocando el dedo gordo al gigante ese que daba suerte. Es una buena ciudad para descansar y retomar fuerzas, ya que es agradable de visitar y no te satura. Pero, en cuanto a ciudad, la que más nos gustó fue Korcula (pronunciado Korchula).

KORCULA, LA ISLA DE MARCO POLO


El viaje hacia esta encantadora y acogedora isla fue en un Ferry gigantesco y se nos hizo cortísimo. Siempre que haya opciones de hacer trayectos en barco, lo recomiendo porque se hace mucho más llevadero, no estás encajonado en esos asientos y puedes darte una vuelta por la cubierta y hacerte miles de fotos románticas con la parienta.

Pero para romántica la isla de Korcula en general y el Sobe que conseguimos (Korcula Waterfront Accommodation). Según Lola fue la chica la que me consiguió a mí, ... ya le hubiese gustado a esa pobre rubia australiana pillar mi cuerpo serrano. Bueno, el caso es que esta gente tiene un sitio un pelín retirado (12 minutos andando) del centro de la isla pero con un embarcadero donde te puedes bañar bajando por una escalera, y alquilar un bote hasta la misma puerta de la habitación. Me gustó mucho, pero como teníamos planeado irnos al día siguiente no pudimos hacer uso de esa y de otras excursiones que facilitaba Paulina y Antonio.




Teníamos que irnos a Dubrovnik, y preferimos pasar dos días en "la perla del adriático" que en "la pequeña Dubrovnik"... craso error. Yo quería un día más en Korchula, con excursión a Mljet incluida y resto del día en la isla, pero al final, después de pensar y consultar decidimos irnos a Dubrovnik. No sin antes probar un suculento y esquisito arroz del mar ("Seafood Risotto") en Doris... después de las cataratas esto es lo más importante que hay que hacer en Croacia... todavía lloró de nostalgia al recordar ese plato celestial.




DUBROVNIK, UNA PEQUEÑA DECEPCIÓN
No es que Dubrovnik sea fea, simplemente teníamos puestas demasiadas espectativas en ella. Y además, nuestros gustos son de paisajes naturales y pequeños pueblecitos detallistas. Dubrovnik es una gran ciudad amurallada, con un centro de piedra antigua muy bonita convenientemente actualizado para el turista. Sus terrazas, sus heladerías, sus restaurantes (recomiento la pasta con espinacas de Toni), sus tiendas... todo es muy bonito, pero no puede llegar a transmitir el encanto de la Isla de Korchula, por lo que hemos decidido bautizar a Dubrovkin como la la Kutre-Korchula. Evidentemente se trata de una exageración, pero a nosotros nos sobró un día en la ciudad y bastantes kilometros de muralla.

Otro detalle de Dubrovnik a destacar sería "la noche del terror" que Lola tuvo que sufrir. El Sobe era una casa antigua, enmoquetada, en la que había que atravesar el pasillo y la cocina para llegar al cuarto de baño. Era un autentico Sobe de unos viejecillos humildes que se sacaban su dinero con los turistas. Todo estaba limpio, pero si se es aprensivo con cuadros que parecen ojos que te observan, secuestros a lo Jeepers Creepers, y demás historias para no dormir... no recomendaría cogerse un Sobe tan integrado en una casa. Hay que preguntar antes si el cuarto de baño está dentro de la habitación o no. Aún así, este Sobe en concreto estaba en la entrada principal del puerto, y la ventana daba a una plaza nutrida de turistas que tomaban algo mientras sonaba un piano en directo. Aunque la música paraba a las 23.00, el ilustre campanario no dejaba de replicar puntualmente sus dulces campanadas durante toda la noche... toda una noche de encanto, vamos, yo por las campanadas y Lola por miedo (un miedo que no le impidió roncar durante horas).


ADENTRÁNDOSE EN LAS CRISTALINAS AGUAS DEL ADRIÁTICO

El segundo día decidimos sumergirnos en las cristalinas aguas del Adriático, con el Blue Planet Diving Center. El instructor Maro nos dió mucha confianza y fue paciente con nuestra inexperiencia. Mereció la pena hacerlo, a pesar del miedo que tenía por si después me dolían los oidos en el avión. Pero todo fue de maravilla. Según el propio Maro al principio yo lo hacía peor, pero al final conseguí "volar en el agua", es decir, desplazarme suavemente una profundidad estable, mientras que Lola ... corramos un tupido velo.

Puedo ofrecer en exclusiva de Producciones Porcinas Crespo el vídeo de alta competición de pesca submarina. Una vez más Pepe superó a Lola al conseguir una pieza de mayor valor; una estrella de mar viva, frente a los restos putrefactos del esqueleto de un vulgar erizo de mar.


ZADAR
En la subida hacia Zadar, tuvimos que hacer noche de nuevo en Split, en el Sobe de una argentina muy amable, y pasar por un largo y tedioso viaje en bus que pasaba brevemente por Bosnia. Dormimos en el aeropuerto de Zadar para ahorrarnos una noche. Es peor que el de Weeze, pero pudimos dormir algo. Nos despedimos de Croacia con la visita a un curioso instrumento musical. Se trata de un órganoq ue funciona con el aire que produce el empuje de las olas del mar en unos tubos que están bajo tierra. La música es muy homogena, nada caótica como se podría esperar. Con un poco de imaginación se podría vender como minimalismo de los 80 y colaría. No llegamos a entender lo de las luces en el suelo, pero hacían un bonito efecto óptico con el atardecer.



LA GUINDA: WEZEE (El pueblo perfecto existe en Alemania)

La inesperada guinda del viaje fue la ciudad de Weeze, más bien un pequeño pueblo alemán con unas casas preciosas, unas calles cuidadas, unos senderos perfectamente señalizados y limpios... fue algo así como el pueblo de The Truman Show. La amabilidad de toda su población nos dejó apabullados, sobre todo después de la experiencia con los estirados croatas.


Alquilamos una bicicleta y visitamos un pueblo cercano, varios castillos góticos, iglesias majestuosas y un mini-zoo donde alimentamos a varias especies con nuestras propias manos. Las tiendas y los restaurantes son sorprendentemente baratos para tratarse de Alemania. La zona del bajo Rin es famosa, según nos contaron, por ser gente muy atenta y humilde, no solo entre sí sino con el visitante. Y es verdad, el hombre de Correos paró su coche junto a mi, para indicarme que por aquella zona no había mucho que ver, que mejor fuese por la otra parte. Me quedé flipado con este pueblo de cuento.






La noche la hicimos en el Kevin's Pub, un sitio muy bonito cuyas habitaciones están separadas del pub del pueblo, y donde los dueños son muy atentos. Algunas habitaciones tienen WC dentro, otras no. Había una sensación de seguridad, eficiencia y detallismo en todo el pueblo que nos ha hecho pensar que éste es un destino bueno, bonito y barato con conexión directa con Almería gracias a Ryanair. Merece mucho la pena una escapada de dos noches y visitar el pueblo y sus alrededores. Tan solo una pega... el campanario... mejor lejos de él. En Kevin's Pub y con tapones en los oidos no había problema, pero otros sitios estaban más cerca y el problema es que hay tramos de campanadas que se tiran 10 minutos tocando... a las 6.30, a las 7.40.... inconcebible.


En resumen, un viaje estupendo con muchas experiencias y paisajes que no se olvidarán. Según Lola, está por encima de Laponia, Londres, Holanda y quizás incluso de Estonia. Yo confieso que los lagos y cascadas es lo más espectacular que yo he visto de la naturaleza.

1 comentario:

  1. UN VIAJE MARAVILLOSO, ESPECTACULAR IMPRESIONANTE MAGICO E INOLVIDABLE. ALGO INMUTABLE NI CON 1000 AÑOS QUE PASEN. . MOMENTOS QUE JAMAS OLVIDARE. I LOVE YOU, SIEMPRE. TONTICO.FDO.LOLA.

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