26.3.11

THE WALL, Roger Waters, Madrid 25/03/2011

Después de este concierto, que me ha caído del cielo como una segunda oportunidad, debo confesar que mi  pinkflomanía ha alcanzado una experiencia dificil de superar. Cuando yo solo tenía 4 años, The Wall nació para una generación diferente, y ahora gracias a esta santa ocurrencia de Waters de "revisitar" El Muro he podido disfrutar de lo que no pude en su momento.

La COMPARACIÓN con la anterior gira de Waters, el Dark Side of the Moon, es inevitable y necesaria. Aquella gira tenía una atmósfera más conseguida, los colores y la melodía eran más armoniosos, la intro del concierto también era mejor. Incluso cuando tocó el "Bring the Boys Back Home" me pareció mejor.

 
Pero este concierto, esta oportunidad de ver la brillantez de la mente insana de Roger Waters en su máximo apogeo, de poder contemplar la grandiolocuencia de su paranoía es algo que no podía tener Dark Side. La paranoía de la cara oculta de la luna, es casi pueril en comparación con la paranoía del pobre niño Pinky, que llega a estrella del rock con todos los traumas acumulados: madre protectora y castradora de su libertad, muerte del padre en la guerra con reproches de su niño anhelante de figura paterna, el disfraz de nazi que se baña en la multitud para señalar con el dedo a las minorias y que termina disparando contra todo el público, alienación de la sociedad y drogas que termina en infidelidad y demonización de la mujer, el desprecio de los sentimientos y la sensibilidad del que fue privado de niño por unos profesores frustados a su vez por sus "gordas mujeres"...PAUSA FEMINISTA: ¿Habría nacido The Wall en el s.XXI con un feminismo académicamente mucho más fuerte y políticamente mucho más correcto? ¿Se habría atrevido Waters a sacar esa muñeca de esposa-bicho, a esa madre controladora, a esa vulva que tras una lucha de sexos se come al varón y se transforma en un pájaro fascistoide?). Y sobre todo guerras y más guerras, ficticias y reales,  religiosas y mercantilistas que militarizan la sociedad de consumo de donde todos salimos en serie, como un ladrillo más de un muro que usan y que nos enseñan a usar para aislarnos a los unos de los otros.

Este panorama es al que uno se enfrenta cuando se mete en The Wall, ya sea en su casa con el CD o en este concierto. Una experiencia y un viaje, no por el lado oscuro de la mente y la sociedad moderna bajo el prisma de las drogas (que es como yo veo a Dark Side), sino por la lúgubre realidad de un mundo frío y sin salida que se abre bajo tus pies como una grieta en el hielo, que te traga y te transforma en uno de los suyos. El Dark Side of the Moon es como un estudio sociológico y tétrico de una sociedad decadente bajo las notas musicales de un lúcido y melancólico artista. Sin embargo The Wall nace de allí, pero termina siendo la dura realidad de las guerras y los muertos, de los dramas personales con sus nombres y apellidos, de la bota que te aplasta y te pide una escalofriante adhesión que te sorprende como espectador porque te ves enardeciendo a un militar nazi...  Es como el presentador de las noticias, y el reportero de guerra; el primero te da la introducción filtrada para ser digerida, y el segundo se limpia la sangre del objetivo de la cámara, para seguir mostrándonos las inmundicias que nosotros mismos hemos escondido detrás de un muro, y en quienes nos podemos convertir si seguimos la senda de Pinky y las autoridades que lo formaron.

El concierto ha sido sin duda uno de los mejores de mi vida.








Camiseta de bombarderos que arrojan símbolos religiosos y mercantalistas sobre la población.

You tube mío con el principio del concierto, aunque los hay mil veces mejores.






Roger Waters hizo una entrevista en Al Jazira en la que se extiende en argumentos políticos. También hizo un documental de 15 minutos sobre el muro que ha construido Israel en Cisjordania

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