28.6.16

26J: Abramos el círculo para mirar dentro



Mucha gente comenta los resultados electorales con verdadera sorpresa, y algunos amigos me preguntan como si yo guardase algunas claves o cierta información que pudiera dar racionalidad a todo el asunto. Puedo intentarlo, pero no me asiste ningún espíritu del otro mundo, solo el de la desazón y la ilusión por levantarme otra vez. Reconozco el fiasco de mi partido, y que otros hayan perdido todavía más escaños, no me consuela en absoluto. Nuestras heridas no deben ser lamidas desde dentro, no debemos aceptar remedios que vengan desde fuera cargados de intereses espurios.







SORPRESA SÍ, MISTERIO NO

Yo también estoy sorprendido, pero en realidad no hay tanto misterio. Yo estaba comprometido e ilusionado con el sorpasso de Unidos Podemos al PSOE. Quizás también algo alucinado por algunas encuestas y una percepción engañosa de ilusión de mayoría. Todos a mi alrededor se ríen de que nadie en su Facebook es del PP, pero a lo mejor es que nuestras redes las formamos con gente afín. Deben existir los universos paralelos.

En cualquier caso, podría haber encajado un resultado como el que finalmente ha sido, lo que no estaba preparado es para asumir que el PP mejoraría los resultados de las anteriores elecciones. Pero algún día hay que despertarse y asumir que el mensaje conservador capta más votos. Siempre se ha dicho que en España somos más de izquierdas que de derechas, que el problema es la división de la izquierda. Y que hay mucho obrero votando a la derecha. Tanto es así que el Partido Popular se lo creyó y Cospedal dijo que era el partido obrero.

SOCIOLOGÍA Y SISTEMA ELECTORAL

Y mientras Podemos cuestiona la "O" en el nombre del PSOE, los obreros siguen tomando sus propias decisiones. Un mirada a algunas cuantas gráficas que correlacionan ingresos o profesión con el sentido del voto, nos debería hacer pensar que la conciencia de clase no es tan fuerte como antaño. Otros argumentos como la formación, el miedo, el bolsillo o la antipatía personal son más potentes que la clásica división entre derecha e izquierda. No solo los partidos políticos, también el votante debería preguntarse si se equivocan los partidos o se equivocan ellos al darles su confianza.



http://blog.elespanol.com/actualidad/asi-son-los-votantes-de-cada-partido-segun-las-cifras-del-cis/


Así, la sociedad cambia, y lo que podía ser cierto antes ya no lo es. Eliminando la distorsión (o corrección según se mire, porque ningún sistema es perfecto) de la ley electoral al asignar escaños, vemos que la derecha gana en número de votos a la izquierda. Y no pasa nada, seguimos siendo buenas personas y un gran país, un poco menos rojo, y... todo hay que decirlo, un poco más tolerante con el ladrón. Pero solo un poco más.

La explicación de Clara Grima puede ser algo tediosa, a pesar de sus cualidades de divulgadora científica, pero los vídeos de #WHY MAPS siempre son clarificadores a prueba de dummies. Se requiere voluntad de profundizar, pero merece la pena verlo.

Todo el mundo se queja de la ley electoral, y con razón, pero deberíamos ser conscientes que D´hondt no fue ningún sátrapa que quisiera pervertir la democracia, sino un tipo que propuso mejoras de proporcionalidad para repartir los votos que no llegan a conformar ningún escaño. ¿Es mejorable? Bastante, porque sus mejoras priman a los grandes partidos. Pero tomar la decisión contraria, primar a los partidos pequeños, tampoco está exento de polémica. Y es que ningún sistema es del todo exacto y proporcional, sencillamente es imposible. Hay que ponerse a repartir escaños para darse cuenta de la complejidad del asunto; un asunto que exige proponer alternativas después de criticar, pero claro... eso conlleva pensar y aceptar que no existen soluciones matemáticas mágicas.

Si el sistema electoral español está demonizado no es tanto porque sea imperfecto, sino porque se eligió más por sus defectos que por sus virtudes. Todavía causa rubor la conversación que Santiago Carrillo tuvo con Herrero de Miñón en la Cadena Ser allá por 2007. Herrero de Miñón confesó públicamente y sin atisbo de pudor alguno, que la ley electoral se hizo con la intencionalidad de impedir al Partido Comunista de España que formase grupo parlamentario. Así, a las bravas. Recuerdo perfectamente el audio, pero no lo he podido encontrar ni en los archivos de la Cadena Ser... (si alguien lo encuentra agradecería que dejara un comentario para actualizar la entrada). Un resumen de la inefable conversación se puede leer aquí.

Y lo que entonces podría estar justificado en aras de la estabilidad tras la dictadura (aunque ya habría que contorsionarse para justificar que para favorecer la democracia una parte del pueblo tiene que renunciar a la misma), ahora se sigue manteniendo sencillamente porque le beneficia a quien tiene poder para cambiarlo. PP y PSOE se han estado beneficiando de su injusta ley electoral durante décadas, y quizás ahora que han visto que Unidos Podemos también se ha beneficiado de la misma, accedan a cambiarla tal y como proponen Ciudadanos, IU, o Podemos desde sus orígenes.

NO HAY PUCHERAZO

Y el país no se va a caer. Tampoco se cayó cuando gobernó el PP por primera vez y muchos decían que se exiliarían. Hay que llevar con normalidad la democracia, por mucho que nos disgusten sus resultados. No seré yo de los que me sume a los que gritan pucherazo. Hay otras explicaciones mucho más coherentes y reflexivas que poner en duda la honestidad de tantas personas anónimas que están en las mesas por sorteo. El sistema no es perfecto, y que un Ministro del Interior, que es el encargado de velar por la seguridad del sistema, conspire para incriminar a la oposición no ayuda a dar tranquilidad, pero el sistema tiene suficientes filtros e implicados como para poder fiarse del mismo. Siempre ha habido incidentes, y viejecitos a los que llevan a votar "voluntariamente". Esos numeritos siempre han existido, al igual que el conteo tedioso que propicia que algunos votos se pierdan o se anulen de común acuerdo para no tener que empezar a contar otra vez. Yo estuve en una mesa y de aproximadamente 600 votos emitidos, unos 5 descuadraban: ¿quién le dice a la mesa que hay que contar de nuevo, rellenando una cuadrícula con los nombres de los senadores de nuevo? No es ningún escándalo llegar a un entendimiento que acepte un margen de error humano. Cuando pongan el voto electrónico, podremos darle al botón de "recuento" cuantas veces queramos, pero a las 23:15 de la noche, todos tienen ganas de irse a casa y descansar, así que redondear equitativamente las pocas discrepancias no me parece mal

Nada de todo eso es nuevo. Y la sospecha de pucherazo tampoco. Aún recuerdo a la cúpula del PP denunciando su mal perder porque se esperaban mucho más. Tuvo que ser Aznar, sí, José María Aznar, el que tuviese que salir a atemperar los ánimos para que sus acólitos (Rato, Gallardón y cia) sobrecalentados no vieran fantasmas donde no los había. No cometamos el mismo error. Unas elecciones amañadas son otra cosa, y como no las hemos vivido las vemos por todos los sitios. Es como la ultraderecha, como no tenemos mucha, pensamos que deben estar moviendo los hilos detrás del PP. Si estuviéramos en otros países identificaríamos esos peligros con más atino. Quizás lo aprendamos en breve con Donald Trump.

SEPARADOS NO PUDIMOS, PERO UNIDOS TAMPOCO

Por lo que respecta a Podemos tres cosas. La primera es que separados no pudimos, pero unidos tampoco. Esto es, que hemos conseguido los mismos escaños al unirnos con IU que presentándonos por separado, y en cualquier caso hay menos votos. Alguna encuesta he visto y aunque no lo sé a ciencia cierta, intuyo que hay más puristas de puño en alto en IU que no querían votar Podemos, que podemistas a los que les incomodase la bandera republicana o comunista

En segundo lugar las cabezonerías de Pablo Iglesias resulta que no eran tales. Si el partido se hubiese mantenido con aspiraciones solo nacionales, quizás ahora hubiese llegado menos quemado al momento para el que nació. Apoyar de una u otra manera, con unos u otros nombres, que Podemos estén en las autonomías y en los ayuntamientos pasará factura, y salvo los casos de tres o cuatro ayuntamientos de grandes ciudades, con saldo favorable a Podemos, el resto puede ser negativo. Como lo será para cualquier partido nuevo que tenga representación en muchos ayuntamientos, porque admitámoslo, no somos mejores personas que los demás, y antes que podemistas somos españoles. Sin el cuidadoso control que una buena dirección ejerce de cerca, siempre saldrán escándalos que seran debidamente publicitados para poder decir que nos parecemos a ellos. Pablo Iglesias no pudo parar la ilusión que generó, y no pudo contener su proyecto a unas elecciones generales donde hubiese podido llegar más inmaculado, él y todo su grupo de trabajo que tan cuidadosamente eligió. A regañadientes, accedió a lo que demandaban las bases.



Y en tercer lugar, parece ser que cuando Pablo Iglesias se negaba a sumarse a IU en las anteriores elecciones porque "sumar no siempre multiplica" y porque "una sopa de siglas nunca ha tenido buenos resultados", tenía algo de razón también. Muchos de los que le criticaban entonces por dicha decisión, también le critican ahora por la contraria. Las bases opinaron y se respetó, pero hay que reconocer que la opinión individual de Pablo Iglesias era más acertada. Y puestos a hacer ciencia ficción de lo que pudo ser, ahora podríamos tener más escaños de habernos presentado separados. Es una mera hipótesis, es verdad, pero tiene la misma fiabilidad que los que antes decían que habríamos sacado más escaños de habernos presentado juntos el 15D. Errejón fue el único que se resistió un poco más a ese cambio de decisión para el 26J, y eso me lleva al siguiente punto.

¿SE PUEDE CUESTIONAR AL LIDER?

Podemos es un partido más sólido y maduro que Ciudadanos (Rivera ahora haría el chascarrillo del festival de humor), y tanto es así que parece una paradoja que el personalismo de Rivera sea más necesario que el de Iglesias. Es decir, que en ese sentido Ciudadanos resulta más populista que Podemos, porque en Podemos sí se puede plantear una sustitución de su líder sin que se desmorone el proyecto, mientras que en Ciudadanos no. En Podemos hay mucha gente que se ha hecho visible y se ha ganado un hueco en el público y en los medios. Iñigo Errejón podría perfectamente sustituir a Iglesias, pero también podría hacerlo Carolina Bescansa, Rafa Mayoral, Pablo Echenique o incluso Alberto Garzón si la alianza continuase.

Siendo esto así, deberíamos coger la delantera de un debate que ya está en la calle. Siempre fuimos valientes en hablarlo todo, sin miedo a la democracia. La gente ya se pregunta si Pablo Iglesias resta más que suma, y no podemos dejar que otros fuercen ese debate, tenemos que liderarlo nosotros. El proyecto de Podemos es más importante que Pablo Iglesias, y eso es algo que el propio Pablo reconoce. El objetivo es ganar y transformar el país, y si una coleta o unas formas provocan más antipatía que votos, hay que hablarlo... dentro del partido, no fuera. Ramón Lobo lo explica bien en su artículo, aunque olvida que la generosidad que le pide a Iglesias, ya la demostró éste cuando ofreció quitarse de en medio si el problema era su persona. Solo dos políticos han hecho esto: Pablo Iglesias y Albert Rivera (Pedro Sánchez y Mariano Rajoy no conciben saltar del sillón), pero solo uno tiene cantera de donde sacar sustitutos.

Personalmente creo que no existiría Podemos sin Pablo Iglesias. Quizás hubiese surgido con otras personas, otros nombres y otras fidelidades ideológicas un movimiento de hartazgo social, pero no con la celeridad y la dirección correcta para convertirse en un partido político que ha hecho historia en la ciencia política. Pero no debe ser tabú plantearse si el motor que lo originó en un principio a lo mejor no es el que necesita para seguir andando a otro ritmo ahora. De este tipo de cosas es de lo que se debería hablar dentro de los partidos políticos, y que no lo hagan los demás no significa que no debamos hacerlo nosotros. Y yo soy de los que prefiero a un Pablo Iglesias con guantes de boxeo que a uno que se haya pasado con el Valium. Pero resulta que la política no es un espectáculo deportivo al que asistimos para ver quién da los mejores golpes y quién se mueve mejor en el ring, sino que es una acción política cuya responsabilidad exige mirar otros factores ajenos a la capacidad dialéctica o preparación de nuestro candidato. Lo importante es ganar, y si hay que hacer marketing, jugar con los trucos que usan los contrarios o cambiar de cara, se hace. Los purismos y los idealismos están muy bien para la clase de política, pero en cuando se trata de gobernar hay que ganar. No a cualquier precio, por supuesto, limpia y democráticamente, pero sin anclarse en un purismo romántico con el que el adversario político estaría encantado mientras llega al poder y nos da una palmadita en la espalda por ser tan coherentes. 

Si es necesario, se le da las gracias al que tanto ha hecho por el proyecto para que siga en otra posición donde siga sumando, y se deja el liderazgo al que más sume. El proceso para hacer esto debe ser llevado con mucha sabiduría, y en eso no puedo ayudar, pero el principio sustitutorio va por ahí. Pero debe nacer desde dentro y sin tabues, y pronto. Y si la opción más inteligente es mantener al actual líder, se le mantiene; pero el debate existe y el derecho a decidir sobre el mismo va en nuestro ADN.

¿SIAMESES O COALICIÓN PP-PSOE?

El mantra que PSOE viene soltando a velocidad vertiginosa desde que se enlazó matrimonialmente con Ciudadanos es que el responsable de que Rajoy gane es Pablo Iglesias. Dicho de otra forma, el responsable de haberse empeñado por un pacto sin mayoría son los demás. Según esta cantinela que se vende bastante bien entre propios y extraños, a quien se debería abroncar por no realizar una venta es... ¡al cliente que no desea el producto! El comercial solo ofreció un único producto como si fuera un plato de lentejas: si lo quieres lo tomas, y si no, lo dejas. Pero el responsable es el cliente al que nunca se le dejó pedir otra cosa. La misma lógica absurda se repite, una y otra vez, y al final... algunos lo compran.

Pero por mucho que PSOE repita que Podemos no quiso pactar con ellos, la gente no olvida que estando negociando con Podemos, llegaron a un pacto con Ciudadanos. Y nadie se traga que una vez que llegues a un pacto con un partido, no puedas continuar explorando otras posibilidades con otros hasta el último día para presentarlo ante el parlamento y formar gobierno. 

Pero el PSOE y Ciudadanos se convirtieron en siameses desde ese momento. Más que un pacto para proponer gobierno, parecía una iluminación de fe por la que no podían separarse. Solo admitían adhesiones a lo que ellos dos habían pactado, pero no nada nuevo. Simplemente el PSOE se negó a explorar otras vías. Y aún negándose, tiene la cara de decir que otras vías no sumaban suficiente, cuando la suya sumaba todavía menos. Y sigue sumando todavía menos en el 26J. El rostro es demasiado grande, y ya pocos se lo creen, especialmente después de que Compromís ofreciese un pacto in extremis, y PSOE lo aceptase de cara a la galería (quizás por eso el castigo a estos dos partidos). Y digo de cara a la galería porque se apresuraron a decir que aceptaban 27 de las 30 propuestas, pero en la letra pequeña habían añadido que en ese gobierno no podía haber miembros de ningún partido, excepto del PSOE... ¿con que caradura pueden decir eso y al mismo tiempo decir que aceptan la propuesta de Compromís? Rechazaron el pacto poniendo una condición imposible, así evitaban quedar como los que rechazan un pacto, porque precisamente la estrategia del PSOE es acusar de inmovilistas a otros. La realidad es que son ellos los que se lanzan al interior de la jaula naranja, y acusan a los demás de inmovilismo, por no querer meterse con ellos dentro.

Podemos captó esa estrategia y por eso no paró decir hasta la exasperación que querían pactar con PSOE. Lo dijeron tantas veces, que ahora le va a resultar difícil al PSOE volver a escenificar el matrimonio con Ciudadanos y al mismo tiempo decir que Podemos no quiere pactar con ellos. Pero tenemos grandes tragaderas para creernos todo tipo de sesgos de confirmación, así que el PSOE podría volver a intentarlo, aunque creo que tendría más fácil pactar con PP que volver a contarnos la milonga de que Podemos no desea pactar. Al fin y al cabo no es la primera vez que se haría un gobierno de gran coalición en Europa, ambos partidos sobrevivirían. Seamos atrevidos: llegados a este punto, el PSOE con el peor resultado de su historia no podría bajar mucho más, solo quedan los incondicionales. Hasta que las generaciones con derecho a voto se renueven, el sorpasso al PSOE o al PP será muy difícil. Y en el PP sucede algo parecido. Aunque está muy por encima de su suelo electoral, allí los incondicionales hace tiempo que pasaron a ser hooligans. En ambos casos con grandes dosis de miedo debidamente repartido, que les hace votar con la nariz tapada a lo malo conocido, o en el peor de los casos a corruptos y chorizos que llenan un cesto ya putrefacto, por mucho que digan que son casos individuales. El único partido político imputado como tal y cuyos votantes se meten en una trinchera desde la que se defienden con la filosofía de Henry Kissinger, en la cita recordada por Monedero: "Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta".














1 comentario:

  1. Muy de acuerdo con tu análisis.Afortunadamente como bien dices no hemos conocido las épocas de pucherazo y extrema derecha, así q sólo queda esperar a q la democracia sea la q nos otorgue el poder en las próximas elecciones.

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