29.12.16

El Buscador de Radio 5: la fuente de la fuente

La radio a la carta de RNE supone un ahorro maravilloso de tiempo, ya que en lugar de estar escuchando la radio todo el día, y tener que aguantar emisiones que no me interesan, voy directamente a los programas que me resultan más interesantes y los voy escuchando en el orden que yo quiero.

Muchos son los podcast de Radio 5 que me sirven como fuente inagotable de conocimiento e inspiración: "Entre probetas", "A hombros de gigantes" o el tristemente desaparecido "Ciencia al cubo"... todo ellos y muchos más me entretienen mientras conduzco o hago algo de ejercicio, y siempre tengo la sensación de que no escucho los suficientes.



Pero quizá el paradigma de joya radiofónica, por su brevedad, precisión, y por lo multidisciplinar que resultan sus episodios sea "El buscador de Radio 5". Juan Pablo Arenas dirige desde hace años este espacio de Radio 5, y lo hace magistralmente.

Lo más sorprendente de "El buscador" es que en una franja de un par de semanas te pueden caer varios episodios de menos de 5 minutos sobre los siguientes temas: lingüística, psicología, historia, filosofía y moral, arqueología, tecnología, sociología, neurobiología...y un largo etcétera. Aunque suele hacer hincapié en análisis de medios de comunicación y "el mentidero en que se convierte internet cuando amplifica los chismes"

Algunas aplicaciones como las que llevan los smartphones, permiten organizar la escucha de los podcasts en cascada, uno detrás de otro. Y así, la borrachera más sana y gozosa está servida a golpe de un solo click. Una larga lista de curiosidades de todo tipo que, escuchadas mientras puedes hacer otra tarea doméstica, te maravillan porque son como dosis concentradas de conocimientos que se van diluyendo en tu cabeza aún cuando ya han finalizado. De esta manera, lavar los platos o media hora en la cinta de correr, se pasan volando mientras te crees que te están implantando un microchip de información tipo Matrix.

Juan Pablo Arenas usa una dicción muy característica que te obliga escuchar, y casi a entender, lo que nos cuenta. La sintonía ejerce en mí un influjo enajenante, que me obliga a disfrutar de ella con fruición adictiva, tanto al principio como al final de cada episodio, y cuando Juan Pablo calla, la música sube y la adrenalina también.

Parece mentira que esta cantera de dotes comunicativas y bondades de un producto tan redondo, no hayan sido explotadas en un formato mucho más popular, como el televisivo. No creo que tarde el día en el que algún espabilado de TVE ponga sus ojos en Juan Pablo Arenas para hacer un programa con él. O más concretamente, bajo su dirección. Porque no se trata solo de la ejecución de estas perlas mediáticas; es sobre todo su preparación, la elección de los temas, la eliminación de lo superfluo y toda la investigación para contrastar puntos de vista y exponerlos. Si ese producto final que yo recibo, a mí me parece un chorro de información cuidadosamente seleccionada, que cae a borbotones por el altavoz del teléfono móvil, ¿cómo será la fuente de la fuente? Me imagino mi deslumbramiento, elevado a la enésima potencia, cuando Juan Pablo Arenas prepara sus microespacios, porque su trabajo consiste en juntar otros chorros para formar el resultado final, y aquellos primigenios deben escupir más sabiduría y curiosidades que el mío.

Además de las virtudes comentadas, Juan Pablo Arenas tiene sumo cuidado en no politizar su espacio. Algunos de sus temas tienen ineludibles conexiones con la política, y aunque su ideología es radicalmente opuesta a la mía, su profesionalidad le impide manchar su producto con subjetividades. Si uno le echa un vistazo a su twitter se dará cuenta que opina libremente de política, pero en lo que respecta a su diamante pulido de RNE, prefiere mantener sus fuertes convicciones al margen. Unas opiniones que desde mi punto de vista son, tan erradas, como acertados son sus trabajos radiofónicos. Quizás por eso suspiro cuando veo su otra faceta política alejada de mi programa favorito, aunque no estoy seguro si lo hago por la objetividad del producto o aliviado como contrincante político. Como quiera que sea, que se guarde de tal menester, no solamente es de agradecer como oyente, sino que lo engrandece como profesional, y probablemente también como intelectual, ya que en el proceso se obliga a sí mismo a tomar en consideración opiniones contrarias.

A modo de ejemplo, dejo aquí un par de esos programas (que se pueden oír en cualquier smartphone con la aplicación IVOOX o la de RNE), y la descripción oficial que se puede leer en la web oficial:

"El Buscador es un microespacio que versa sobre ciencia y tecnología. En su parte tecnológica analiza cuestiones como la posible o nula influencia de las redes sociales. Y - por alusiones al oficio- escruta el modo en que internet ha cambiado el periodismo al terminar con la jerarquía de las noticias; y el mentidero en que se convierte internet cuando amplifica los chismes. En su parte científica, se centra en la neurociencia y en lo que ha dado en llamarse las raíces biológicas de la conducta. Es decir: hasta qué punto nuestra conducta está más determinada por nuestro cerebro que por el ambiente. Con el añadido de que la neurociencia es un puente entre las humanidades y la ciencia. Asimismo, siempre hay un rincón para la lingüística y las teorías que confirman el innatismo del lenguaje en el cerebro humano. El espacio se completa con reseñas de libros y algunas píldoras de historia."








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