16.1.18

"Feminismo y pornografía" de Juan Antonio Herrero Brasas

Juan Antonio Herrero Brasas
Comparto aquí este artículo que desmonta el feminismo radical. Normalmente cuando oigo la expresión feminismo radical se me encienden las alarmas, porque es más la ignorancia de lo que es el feminismo, o la radicalidad conservadora de quien no quiere ver la necesidad del feminismo la que provoca el uso de esa expresión. Pero en este caso, la expresión está plenamente justificada, y su autor, Juan Antonio Herrero Brasas, desmenuza los sinsentidos que esconde toda la palabrería posmodernista de la élite del feminismo académico más radical. El autor no desvela ninguna primicia, ni siquiera cuando se publicó en 1996, pero nos muestra al público general español estas interesantes guerras del sexo dentro del mundo del feminismo. Es cierto que el artículo solo aborda la relación del feminismo con la pornografía, pero resulta sorprendente como los iconos de toda una ola de feminismo académico cayeron en semejantes despropósitos.


Afortunadamente, el feminismo que trasciende en los medios y el que construye activismo hoy en día no cae en estas mismas tonterías, pero sería deshonesto no confesar la larga mano de la influencia académica más extrema. Los nombres de Andrea Dworkin o Catherine MacKinnon han sido punto de referencia para un sector del feminismo, y a veces desligarse de fidelidades y contradicciones es una pesada carga que no siempre se logra.

En cualquier caso, conocer ese background  de ortodoxia es esencial para explicar porque algunos excesos todavía permean en discursos y lenguajes. Algunos de esos razonamientos, de esas búsquedas revisionistas de representaciones machistas en el arte o la ficción, e incluso de esa sospecha de agresor en potencia que se cierne sobre toda aproximación heterosexual de un hombre a una mujer, bebe de aquellas fuentes tanto en el fondo como en la forma.

Que nadie pueda deducir de este artículo, o de la oportunidad para rescatarlo del olvido, una banalización de la violencia machista. La agresión sexual existe, y es una agresión machista. La matanza de mujeres la están cometiendo hombres. Es una epidemia que merece tolerancia cero, y una revisión del patriarcado que la permita debe ser bienvenida. La urgencia para concienciar y educar en feminismo es necesaria tanto sociológica como jurídicamente, pero sin caer en histerias colectivas que nos hagan temer en todo momento que el violador machista, como el terrorista, está acechando en todas partes y en todo momento, desde la mesa hasta la televisión, sin dejarnos descansar por su poder omnipresente. Si miramos las estadísticas seguro que la amenaza machista está más presente que la amenaza terrorista, pero como dijo algún humorista estadounidense ¿los micromachismos no deberían dar lugar a microenfados?

La semana pasada un grupo de intelectuales francesas firmaron un manifiesto que cuestionaba los excesos de movimiento como "Me too", que pretende sacar a la luz todas las presiones y agresiones que sufren las mujeres a manos de hombres y que han quedado sepultadas por conspiraciones de silencio y chantajes. En un contexto cultural cada vez más puritano de corrección política, ha estallado en EEUU una ola de acusaciones que no debe ser ignorada. Unas acusaciones que nacen del activismo y que han demostrado ser útil y necesarias,  pero al igual que en otras ocasiones y por cuestiones bien diferentes, los guardianes ideológicos retratan la disidencia interna como traición, en un estilo de caza de brujas que pretende encontrar troskistas en cada objeción.

Sacar a la luz estas vergonzosas raíces del feminismo de la segunda ola, lejos de querer destruir los logros del feminismo representa todo lo contrario: solo la crítica constructiva puede evitar que se caiga en los errores del pasado. Y ante la disyuntiva de hacerle el juego sucio al mundo machista (que puede encontrar motivos para tumbar el feminismo tomando la parte por el todo) o señalar con el dedo al movimiento que merece tu respeto y admiración (pero que está cayendo en un puritanismo contrario a sus orígenes, particularmente en EEUU), yo me decido por la segunda. Es más honesto ir contra los tuyos, aún con peligro de que te manipulan tus enemigos, que hablar solo en contra de tus enemigos y silenciar cuando tú crees honestamente que los tuyos se están pasando de la raya.

Para dar una pista de lo que dice este feminismo, sin necesidad de leer todo el extenso artículo, basta con leer algunas expresiones que sus representantes pusieron en negro sobre blanco. Como ya he dicho antes no es representativo del movimiento actual del feminismo, pero es oportuno saber hasta dónde se puede llegar desde el núcleo duro de un movimiento sin autocrítica.

¿Queda algún hombre libre de sospecha? [...] Pues hombres que han afirmado públicamente que detestan ser hombres, que no quieren serlo o simplemente que no lo son.

"Si es que algo hay que hacer con respecto a la pornografía. [...] Habrá que acabar con el arte. "

"La agonía de Cristo constituye el arquetipo perfecto de drama pornográfico" 
todo en nuestra cultura es pornográfico porque toda creación cultural representa los gustos e intereses del poder, es decir, de los hombres. [...] "La historia de la representación (el discurso, la literatura, las artes) es la historia del género masculino representándose a sí mismo, representando su poder y supremacía (...), es la imagen del patriarcado."
Toda relación heterosexual es, en última instancia, un acto de violación incluso cuando la mujer cree participar en él voluntariamente. En consecuencia, Dworkin propone la abolición de la relación heterosexual [...]

la revolución feminista, pasa por la eliminación de toda actividad sexual, incluido el orgasmo femenino porque "es algo que se le impone a la mujer (...) para complacer al hombre".

Juan Antonio Herrero Brasas es un autor poco conocido en España, pero reconocido en EEUU donde trabajó como profesor de Ética y Política Pública. Sus investigaciones y ensayos fueron grandes contribuciones filosóficas a exitosos cambios políticos en España, como la abolición del servicio militar obligatorio y la legalización del matrimonio homosexual.

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