16.8.15

DOCUMENTALES: Randy, Higgs, Herzog y Sagan... cuando la ciencia te hace llorar.

Tenía pendientes de comentar algunos documentales científicos, y algunos de ellos tenían un pequeño componente emotivo que hace al documental mucho más grande de lo que parece, porque esa emoción, por tangencial y minúscula que sea en el metraje, ilustra muy bien porque la ciencia puede enganchar y enamorar.

UN MENTIROSO HONESTO

El primero de ellos es "Un mentiroso honesto", sobre la mítica figura de James Randy. Randy es un mago que lejos de vender sus espectáculos de ilusionismo como algo sobrenatural, siempre ha rechazado explicaciones sobrenaturales hasta tal punto que es más conocido por su activismo escéptico que por su antigua profesión de mago. Famosas son sus trifulcas con estafadores y engañabobos de toda laya, entre ellos Uri Geller (el doblador de cucharas), que han sido llevadas a la pequeña pantalla en el formato documental en muchas ocasiones. La diferencia es que este documental no solo nos cuenta sus mejores hazañas, sino que se mete en la vida personal de Randy, en sus motivaciones más profundas, y en su aventura amorosa más íntima: tan arriesgada, rocambolesca y emocionante como su vida profesional.


Randy ha desmontado tantos fraudes que la mera mención de su nombre causa pavor, entre quienes proponen explicaciones sobrenaturales, así como respeto entre la comunidad científica que ha intentando investigar casos paranormales. Su afán de entretener solo es comparable a su pasión por desenmascarar a quienes usan la magia con intenciones deshonestas, porque según él nos cuenta en este documental, la magia y la mentira son dos caras de una misma moneda, porque no es lo mismo usar la mentira para engañar, que usarla para señalar a quien engaña.

"El asombroso James Randi", como se le conoce en el mundo del ilusionismo, plantó la semilla del escepticismo en mi juventud que ahora ha germinado haciéndome socio de ARP - Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico . Ojalá tenga el mismo efecto en el lector de este blog.


LOCOS POR LAS PARTÍCULAS

Otro documental que vi hace poco es "Locos por las partículas". Se trata de un documental rodado durante varios años en el acelerador de partículas que está en Ginebra, sede de la Organización Europea para la Investigación Nuclear. Para quienes hemos sido amantes de la física, aunque después la física nos haya abandonado, todavía seguimos embelesados con los misterios de la naturaleza. Cuando estudiaba BUP me enseñaron las partículas básicas del átomo: protones, neutrones y electrones. Eso era la básico para hacernos una idea del modelo estándar del átomo, "los ladrillos de la creación", la mínima expresión de todo compuesto químico, la aspiración irreductible desde la antigua Grecia por saber de qué estamos hechos. Conocíamos una versión manejable del modelo de Rutherford, aunque ya sabíamos que existían otras partículas subatómicas más complejas, algunas incluso sin masa sin masa, que leíamos en revistas científicas (el fotón, los neutrinos, los hadrones, etc...). Y mucho más allá, en aquellas páginas donde solo los empollones y los frikis se atrevían a llegar, se encontraba alguna vaga y compleja referencia al Bosón de Higgs.

El Bosón de Higgs recibe su nombre de Peter Higgs, un científico que en los años 60 predijo la existencia de una partícula subatómica que dotaba de masa a todas las demás. No juzgo aquí la proeza, solo premiada con el Nobel cuando finalmente se comprobó su existencia real, sino la pasión y el esfuerzo que implican a generaciones enteras de científicos que asumieron ese modelo atómico como el paradigma con el que trabajarían durante décadas.

Cuando ves a ese señor anciano, que antes de que yo naciera había puesto toda la carne en el asador en favor de una teoría incierta de la que había indicios, pero que bien podía ser una locura de un físico teórico que imaginó en una pizarra algo inexistente para cerrar un esquema... Cuando ves que todos los físicos del mundo están pendientes de confirmar si el modelo con el que han publicado libros e investigaciones es cierto o tienen que empezar desde cero... Cuando ves que Peter Higgs se quita las gafas para secarse las lágrimas de emoción tras correr el telón de los datos y descubrir que lo que un día dedujo existe de verdad... cuando eres consciente de que el avance y el esfuerzo científico tienen su recompensa... tuvo que ser como si a Galileo le hubiesen mostrado una fotografía del sistema solar.

He subido el momento en el que Peter Higgs comprende que los datos le están dando la razón después de décadas de espera. El resto del documental no es tan emotivo, pero muestra la historia de unos investigadores que están locos por el submundo de las partículas. Si te gusta la física seguro que lo disfrutarás, y sino... puede que también.



Si no te emocionas con esta historia no es por falta de corazón, será simplemente porque no te has impregnado lo suficiente con la historia de la ciencia. Porque la honestidad y el sacrificio de quien dedica su vida a trabajar por algo, autolimitándose para no desviarse de la verdad que nos proporciona el rigor metodológico, ... es algo admirable y ejemplar.

ENCUENTROS EN EL FIN DEL MUNDO

Cuando se estrenó este documental lo vi en el cine, y ahora lo he vuelto a ver y creo que es una obra maestra en estado de gracia. Sin duda la responsabilidad recae en el genio del género, Werner Herzog. Para los aficionados a los documentales Herzog es ya un clásico de obligada referencia, con una extensa filmografía a la que imprime su sello particular. Sus más famosos documentales son una visión intimista, reflexiva y poética del tema a tratar. Muchos lo conoceréis por su oscarizado "Grizzly Man" en donde se adentraba en la mente del amante de los osos que fue devorado por uno de ellos. En "Encuentros en el fin del mundo", Herzog nos seduce con su hipnótica voz en off (no soy un incondicional de la versión original, pero en este caso sí) que logra teletransportarnos como por arte de magia, a la Antártida.

Y no tanto al sitio en sí, como a lo que representa en la mente de los científicos que allí trabajan, cada uno con sus historias particulares, presos de sus miedos y sus anhelos. Hasta allí se desplazó el director, para mezclarse y auscultar el impulso humano que nos obliga a investigar. Porque no se trata tanto de un documental sobre la naturaleza, sino de la naturaleza de quienes se dedican a la ciencia. Herzog no duda en meter la cámara en los pasillos, para visitar habitación por habitación, y encontrar las historias de los científicos que deciden aislarse en Mcmurdo, base de investigación científica de EEUU, para llevar a cabo sus peculiares investigaciones. El sitio en sí mismo contiene un raro ecosistema en donde conviven científicos líderes en sus ramas, con banqueros y filósofos que dejaron sus trabajos para ir a vivir allí y que ahora son conductores de camiones. Como dice alguien en el documental, es el sitio en el que todos los que no tienen ataduras pueden identificarse como miembros de una tribu. Una tribu de gente dedicada a la ciencia, en donde "un doctor fregando platos y un lingüista en un continente donde no hay lenguas" pueden sentirse a gusto.

El trailer, al igual que el documental entero se pueden ver en Youtube, como casi toda la filmografía de Herzog.

No se trata de una superproducción con efectos especiales e imágenes en HD, sino de una visión intimista de quienes se dedican a la ciencia. Hay bellas imágenes, sin duda, pero no se trata de un documental que busque impresionar con imágenes impactantes a corto plazo, sino de un lento entresijo de sutiles impresiones que le dejan a uno pensando en la escena anterior cuando ya estamos en la siguiente.

Es difícil contar en palabras la maestría en el manejo de la imagen y la palabra. Sin duda la integridad como cineasta también es característica suya: cuando ve que el entrevistado empieza a emocionarse por hablar de algún tema personal, no duda en decirle que no tiene por qué hablar de ello. En un mundo de telebasura donde el realizador eleva la música mientras la cámara hace zoom sobre el rostro de una madre que ha perdido un niño, o de una amante que tiene que elegir pareja en directo delante de millones de espectadores... zanjar el asunto de manera natural y humana parece una proeza, pero en realidad tan solo es un rasgo más, ni siquiera el más significativo, de todo un profesional del género documental. La habilidad narrativa de Herzog sí sería una de esas huellas inconfundibles de su estilo. Herzog sabe solapar un tema con otro, una imagen con una sugerencia, una pieza de música con una mirada.... y lo hace de una manera tan sutil que ni el entrevistado (ni a veces tampoco el espectador) se da cuenta de ello. Así teje el gran maestro un poesía audiovisual con los fríos datos de los habitantes del hielo.

Intentaré dar un ejemplo. Herzog conversa con un investigador de pingüinos, famoso entre sus colegas por haberse convertido en un ermitaño al que solo le gustan las relaciones con sus animales objeto de estudio. Como quien no quiere la cosa, Herzog le pregunta si los pingüinos pueden volverse locos hasta el punto de querer aislarse de la colonia... y deja al subconsciente del público que decida si el investigador está siendo entrevistado, o psicoanalizado; ¿es el pingüino de quien hablamos o del científico? Como dice al principio del documental, Herzog no iba a ir la Antártida  para hacer otro documental sobre pingüinos, él estaba interesado en otras preguntas sobre la condición humana y lo demuestra durante todo el metraje.


COSMOS
Pero sin duda el más conmovedor de los documentales es Cosmos. Aquí se mezcla lo personal con lo científico, y es que la personalidad de Carl Sagan (y la profunda voz de su doblador en castellano José María Del Río) ha quedado grabada indeleblemente en nosotros, en todos los que vimos en nuestra infancia la que fue la serie documental más vista de la historia, con más de 500 millones de espectadores en 60 países desde los años 80. La segunda parte, estrenada hace unos años en National Geographic se convirtió enseguida en la serie más vista de la historia de ese canal. La virtud de Cosmos es unir lo grandioso con lo minúsculo, lo trascendente con lo cotidiano, la historia con la ciencia, y hacernos reflexionar de manera crítica sobre el mundo que nos rodea. Y Carl Sagan sabía hacerlo con un encanto particular que rezumaba paciencia y una devoción indisimulada por la divulgación científica. Se convirtió en inspiración para generaciones enteras de jóvenes científicos, y para mí, fue el causante de un interés y amor por la ciencia que todavía perduran.

Pero Carl Sagan murió. La segunda parte de la serie se hizo con una diferencia de 30 años con la anterior versión. Para sustituir el papel de presentador de Carl Sagan se eligió a un famoso astrónomo también conocido por su activismo en la divulgación científica: Neil DeGrasse Tyson. La serie está repleta de emocionantes momentos de la historia de la ciencia, pero lo que me hizo incapaz de contener las lágrimas, y todavía me sucede cada vez que lo cuento, fue la historia personal de Tyson. Tyson narra, en el primer episodio del nuevo "Cosmos", que él era un anónimo chico de 17 años del Bronx cuando Carl Sagan lo invitó a su laboratorio. Sagan pasó una tarde con él enseñándole todo lo que podía hacer si decidía estudiar allí. Cuando se despidió de él, le entregó un libro suyo firmado y con la siguiente dedicatoria: "Para Neil, un futuro astrónomo". También lo acompañó a la estación de autobuses y le dio su teléfono, por si acaso el bus de vuelta a su casa no llegaba y tenía que pasar a recogerlo para dormir en casa de Carl Sagan. Tyson nos cuenta al final del episodio que él ya sabía que quería ser astrónomo, pero Carl Sagan le enseñó en qué clase de persona se quería convertir.

En esta entrevista de Youtube Neil Degrasse Tyson lo vuelve a contar de nuevo, y concluye que siente la responsabilidad de dar lo mismo que recibió y estar a la altura del gran maestro de la divulgación científica. Yo, aunque solo sea como mero espectador, me siento parte de esa cadena que va pasando la antorcha, eslabón tras eslabón, para unir ese esfuerzo colectivo que es la ciencia. ¿Cómo no sobrecogerse al saberse parte de un mundo tan maravilloso? ¿Cómo no sentir admiración y agradecimiento a todos los que han apostado con su paciencia y su tesón, tras años de estudios e investigaciones, por el método más riguroso posible para conocer las respuestas a las preguntas básicas de la humanidad?: ¿qué somos?, ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?

Sin duda, la ciencia también ha parido algunos engendros que han supuesto muerte y sufrimiento, no solo progreso. Pero esas lágrimas son harina de otro costal, y quizás de otro post.

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