24.2.17

DOCUMENTAL "El caso de la escalera" (2004)

Bien mirado, la historia en realidad no pasa de un telefilme barato de mediodía, una pobre versión de alguna historieta de Agatha Christie: la rica esposa de un mediocre novelista, Michael Peterson, muere cayendo por la escalera, pero la investigación policial encuentra indicios que hacen pensar que el famoso escritor la empujó para poder cobrar el seguro de vida.

Tenemos muchos casos parecidos, secuestros, desapariciones, violaciones y asesinatos que alimentan el morbo en nuestro televisor. Lo interesante de este caso, cinematográfica y jurídicamente, es por una parte la elegancia en la narración, y por otra la oportunidad de vernos caminar junto al acusado por el laberinto de la justicia estadounidense.

Hace ya más de diez años desde que Canal Plus nos trajo a España esta historia que se ha convertido en una serie de culto dentro de un subgénero muy específico: los casos judiciales.


 UN CLÁSICO DEL GÉNERO
Los hay muy buenos, es cierto, como por ejemplo "The Jinx", del genial Andrew Jarecky, cuya implicación en la realización del documental determinó la solución del caso. "The thin blue line", del maestro Errol Morris, consigue hipnotizar al espectador usando la música de Philip Glass. Y tantos otros: "Making a Murderer", "Paradise Lost", "Capturing the Friedmans", etc...

Pero lo que hace especial a "El caso de la escalera" es lo netamente jurídico de su enfoque ("Anatomía de una defensa", lo subtitulábamos con razón en España). Porque todos estos documentales persiguen denunciar la manipulación mediática y los defectos de un sistema judicial que permite injusticias clamorosas. Pero ninguno como este toma como protagonista al abogado, casi al mismo nivel que el implicado. En realidad, todo el equipo jurídico pasa a ser protagonista, siendo las reuniones para preparar la estrategia casi tan importantes como los hechos que se van desvelando del caso. La angustia que se contagia al espectador, no es solamente la necesidad de conocer la verdad, sino la lucha por superar los obstáculos que el proceso penal le pone al acusado.

LA DUDA Y LOS VAIVENES

El título original en francés es "Soupçons", que significa "duda" o "sospecha". Y es que las dudas asaltan al espectador una y otra vez, y los vaivenes de la narración no se comprometen con ninguna postura. El director francés, Jean-Xavier de Lestrade (ganador de un Oscar por otro documental del mismo género), se esfuerza por abordar el caso con cierta imparcialidad, pero inevitablemente, el contacto tan íntimo con la parte acusada hace que el espectador vire hacia su perspectiva. Pero él mismo ha confesado que le atormenta el misterio y que no sabe si es inocente o no. También ha propuesto teorías aparentemente descabelladas que ahora encuentran respaldo en algunos expertos (la teoría de que fue un búho el que mató a Kathleen Peterson). 

El abogado, David Rudolf, está más convencido de la inocencia de su cliente. Terminó tan emocionalmente exhausto del caso que dijo que no volvería a un caso penal (lo mismo dijo el director cuando renunció a volver a hacer un documental de este tipo). El abogado, que actuaba gratuitamente, dijo que su bufete no podía afrontar más tiempo los gastos, y que se retiraba. Y la abogada de oficio que cogió el caso cayó enferma, tras lo cual, el abogado original vuelve a retomar el caso. Es una historia interminable, y ni siquiera el título de la segunda parte, "El caso de la Escalera II: La última oportunidad" (2013), mantiene su carácter definitivo, porque ya se está rodando la tercera parte.

El documental tuvo tanta repercusión en EEUU que dentro de los que están convencidos de la culpabilidad de Mr. Peterson, hay quienes acusan a los productores del mismo de estar al servicio del acusado, y que todo es un montaje propagandístico para excarcelar al condenado.

ATENCIÓN SPOILERS

Uno de los momentos más morbosos e innobles de este proceso penal, es cuando el juez decide permitir que se aireen las infidelidades sexuales del marido, como estrategia para minar su credibilidad: la tesis era que si un heterosexual puede tener encuentros homosexuales en secreto, seguramente también podría esconder un instinto asesino. La bisexualidad se asume como una prueba incriminatoria más. 

Sin embargo, no todo estaba claro del lado del escritor. Cuando se descubre que su antigua mujer había fallecido en circunstancias muy parecidas, la narración te hace volver a cuestionarte tus conclusiones, y así una y otra vez mientras se sortean los testimonios de los familiares divididos, y los expertos a favor y en contra.

Precisamente es el papel que tienen un experto investigador en manchas de sangre, lo que sirvió para condenar a Michael Peterson. Y esta es la base sobre la que se construye la apelación que da lugar a la segunda parte del documental. Tras la condena se supo que el experto de la fiscalía se dedicaba a presentar pruebas falsas contra los que él creía culpables. Cuando otro condenado por asesinato consiguió demostrarlo, salió de la cárcel, y todos los casos en los que el experto intervino estaban bajo sospecha. Esta segunda parte termina con la anulación del primer juicio, y la detención en espera de la repetición del juicio. 

 ACTUALIZACIONES DEL CASO Y NUEVA ENTREGA DOCUMENTAL
La repetición del juicio estaba fechada para dentro de unos meses, el 8 de mayo de 2017. Pero hace unas semanas se conoció que Michael Peterson no quiere pasar de nuevo por otro juicio, y está considerando aceptar el cargo de culpabilidad a cambio de una rebaja de la condena. Esta negociación suele suceder en EEUU cuando ambas partes no están muy seguras de cuál será el resultado. La fiscalía no ve muy claro que pueda conseguir un veredicto de culpabilidad, y el acusado tampoco quiere arriesgarse a que lo vuelvan a declarar culpable con un caso tan mediatizado.


Por el momento, nos conformaremos con la tercera entrega que Lestrade está preparando para cubrir el nuevo juicio. Aunque en realidad deberíamos conformarnos con la verdad, una aspiración quizás demasiado ingenua.

La primera parte (2004), se puede ver en Youtube, la segunda (2013) se puede ver en dailymotion. Quizás con el inminente estreno de la última (?) parte, Sundance TV, que es la que tiene los derechos, se decida a reponer en España esta obra maestra del drama judicial.

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