Ahora que parece que Podemos e IU se van a unir de cara a las nuevas elecciones, Cuba se pondrá de moda otra vez, dejando a Venezuela en un segundo lugar. No es que falten argumentos para criticar a estos dos países, pero presiento que muchos medios y políticos van a sufrir una repentina e inquietante preocupación por los Derechos Humanos y la democracia en Cuba.
Quizás se atrevan a hacer cómplice a Alberto Garzón de todos los crímenes del comunismo, pese a que hasta ahora era un político coherente con sus principios, honesto, pero inofensivo. No les será tan fácil como hacer cómplice a Pablo Iglesias de todas las iniquidades de Venezuela, pues el Secretario General de Podemos tiene un nervio belicoso e insolente que le hace merecedor de intenciones abyectas de todo laya. Pero lo intentarán. Quizás a dos bandas: "Iglesias planea el linchamiento de la oposición y Garzón se presta a encarcelarlos".



