26.5.09

SUPERTRAMP O LA NOSTALGIA DE IDEALES MARCHITOS











Veo a una chica con una camiseta que pone en la espalda “Corazón Latino” mientras oigo The Logical Song deSupertramp en el coche, y me invade un paroxismo de nostalgia ideológica. La canción me hace vibrar de emoción, y más allá del simple “cualquier tiempo pasado fue mejor”, me sugiere un mensaje: “Habéis perdido, pero teníais razón; al menos no lo olvides”. No creo que me equivoque en calificar la sensación de pura, pese a que esa chica también califique su admiración por el Amor como tal. Sin embargo el amor ha sido muy manoseado por artistas prefabricados, la mayoría de la música comercial hace ilusión a la fiesta, al amor, al sexo, la diversión, Ibiza... sólo tienen un mensaje: “cómprame y no pienses de forma crítica, piensa sólo en cosas felices y que no te la amarguen los pesados de los cantautores, en el fondo lo importante es follar, beber, bailar y estar a la moda”. No digo yo que escuchar música tuviera que ser una penitencia, ni que Supertramp no llegaran a ser comerciales, pero desde hace algunos años el aspecto comercial me resulta tan descarado y de tan mal gusto que me parece deleznable. Es un insulto para mis ya castigados oídos, porque ellos escucharon otras músicas auspiciadas por otros tiempos, incluso cuando no eran los míos.

Hace años el poso social del que se nutría la imaginería de los compositores, por sólo poner un ejemplo, se centraba en temas como la paz (no sólo como valor cristiano-hippie absoluto, sino también como oposición política a guerras concretas), el rechazo a la cultura del tener frente a la del ser, eran cínicos con el consumismo y predicaban la rebelión contra el conservadurismo imperante. Las feministas, los homosexuales y las minorías étnicas se palpaban no sólo en la calle, sino también en el escenario académico, lo cual se traducía en una ebullición constante de artículos de periódico y nuevas revistas y la creación de departamentos universitarios que se ocupaban de tales cuestiones. Existió un crecimiento moderado del pensamiento y la conciencia crítica en aquellos años.




Pero parece que todo ello ha quedado como un inevitable florecimiento del conocimiento, como una edad joven e inocente de un momento determinado de la historia que tenía que llegar a su fin. Una vez la sociedad se ha hecho adulta ha preferido olvidar ese espíritu renovador y volver, también de manera inevitable, a la “seriedad”. Unos dirán que porque ya no nos queda nada por lo que luchar, otros porque se aburrieron de tanto desgaste, porque sus vidas se convirtieron en el reflejo de una lucha de la que se parte en inferioridad de condiciones y cuyas hipotéticas victorias no verán en vida, y ello provoca un acritud vital con la que no merece la pena vivir la única vida que se nos ha dado.

Hoy en día no existen ministros de censura, todo es mucho más sutil. Ahora los periódicos sacan fotos de mujeres al frente de empresas, de gays y lesbianas en series de televisión, y de negros que son premiados en los Oscar. Nos han dado lo que pedíamos, o mejor dicho, nos han vendido lo que reclamábamos comprar. Nos han hecho tragarnos nuestras peticiones bajo la forma mutante del mercado, y nos tenemos que sentir agradecidos.

Mientras tanto las reivindicaciones que van más allá, las más clásicas, siguen en el pozo del olvido: los ricos siguen gobernando el mundo, y los tentáculos de su poder barnizado con la legalidad del mercado nunca alcanzaremos a comprenderlos del todo. El mundo no tiene la intención de cambiar por sí mismo. Son reivindicaciones “marxistas”; un adjetivo del que muchos huimos porque es aburrido, triste, negativo. El marxismo ha muerto porque lo asesinó la peor dictadura de todas; la moda. La necesidad de seguir creando modernidad, de alentar la riqueza del país mediante el simple consumismo desbocado, crear nuevas necesidades para quien puede pagarlas y descuidar a quien más cuidados necesita... si uno tiene que progresar y superarse, no puede estar pendiente de sesudos análisis marxistas que además están pasados de moda en la propia izquierda... casi me da vergüenza utilizar la palabra marxista, pero he de reconocer que los viejos marxistas pesados y tostones, eran sabios, o al menos, tenían mucho de razón e iban en la dirección correcta... una dirección tristemente condenada al fracaso.


Mi padre es empresario y no está de acuerdo con el actual reparto de la riqueza en el mundo. Tampoco la empresa en sí es un ente que tenga un intelecto propio y malvado. Ni siquiera el que inventase las empresas podría haberse imaginado que su criatura se volvería tan voraz. Es la macro-dinámica del capital la que hace que todavía vivamos en un mundo injusto, donde la mayoría de la población vive en la pobreza, donde una minoría que está asentada en un poder adquisitivo hará, por inercia, todo lo posible para mantener ese nivel. Y por ello una minoría rica seguirá consumiendo la mayor parte de la energía del planeta, y si tenemos que invadir países para ello o poner a dictadores donde hay una democracia incipiente, ya habrá quien lo haga. La historia de EEUU así lo demuestra. Un país donde lo político se mezcla tanto con lo empresarial (y últimamente con lo religioso) que a veces resulta difícil separarlo. Si el PP ha sido así de descarado con el derecho internacional y con la población nacional, si la prepotencia de EEUU ha sido tan ostentosa en el tema de la guerra de Irak, imaginemos que es lo que harán con la posguerra, donde los escándalos de la reconstrucción nunca serán tan humillantes como una niña desangrándose en la portada de un periódico, o imaginemos que es lo que harán cuando se trate de hacer leyes que recorten las libertades, el derecho al trabajo y sus condiciones, la explotación de unos países pobres por unas compañías extranjeras que tienen las presiones diplomáticas de su parte... si con la guerra hemos visto la mayor oposición que se pueda esperar de la población mundial y ahora en España millones de ciudadanos votarán de nuevo por el PP, entonces... sí, hemos perdido la juventud, y con ella la dignidad.

Pero haré también algo de autocrítica. ¿En qué hemos quedado los que cantábamos junto a la Bruja Avería “Viva el mal, viva el capital”? Mis grandes ideas y aspiraciones sobre el mundo se han diluido en un mar de nuevas e ineludibles necesidades, me ha pasado lo que Momo decía que era el principal signo de hacerse adulto: me falta el tiempo. Ahora mi tiempo es de otros. Y yo también quiero ser de los mejores y prosperar, y veo necesario luchar para ganarme un futuro más o menos estable... ¿hasta que punto estoy imbuido de esa cultura nefasta que en nombre de la superación de uno mismo dejó en la estacada las más nobles ideales? ¿Me levantaré un día preguntándome quién soy yo, tal y como me cantan los Supertramp? Tengo un jefe que obliga a sus trabajadores a echar un día gratis a la semana. Podríamos quejarnos, podríamos denunciarlo, pero entonces quedaríamos mal, porque seríamos trabajadores revolucionarios, gente problemática. No nos gustan los problemas y la amenaza de que otros nos vean como un problema nos ahuyenta la posibilidad de simplemente luchar por lo que incluso la ley reconoce que es justo. Sin embargo eso no es lo peor. El soportar el escrutinio propio y ajeno sobre si uno es problemático o no, se supera con una maduración que en muchas ocasiones es rápida (a fuerza de palos). Lo peor es que estas prácticas se hacenbeneficiándose de la situación general que hay para conseguir un puesto de trabajo. Quizás sea mejor callarse la boca... más vale pájaro en mano... Poco a poco te domestican para que seas dócil, se te atemoriza, y si en tu adolescencia se te toleraba que fueras un poco radical, ahora se supone que has crecido y has perdido el beneficio de hacer preguntas incomodas. Al final todos terminamos encontrando el espacio que se nos tenía reservado, todo encaja perfectamente en la lógica del sistema, un sistema que te permite ser rebelde durante un tiempo para que no te permitas volver a serlo nunca más. Los jóvenes son soñadores y de izquierdas y los adultos conservadores. Es una evolución natural e inexorable. Soy un pieza más, o como dirían los míticos Pink Floyd, otro ladrillo más en el muro. La Canción Lógica de Supertramp es una especie de epitafio de mi juventud y una denuncia por haber aceptado de alguna manera esa lógica. Empecé como un inocente bebé, me enseñaron a ser crítico, pero sólo están dispuestos a admitir la crítica hasta cierto punto, hasta que subvierta el orden económico establecido. Si voy más allá me llamarán radical. Ahora les gustaría que algunos vomitásemos nuestros conocimientos para volver a ser dóciles.

Pero si bien reconozco que me han ganado la partida, que nos han ganado la partida, ello no me impedirá recordar otros tiempos con nostalgia, no llegaré a ser un converso total, y los movimientos anti-globalización, otro mundo es posible, anti-guerra, anti-imperialistas, etc... tendrán, en principio, mi simpatía y mi apoyo, por muy tostones que se puedan poner y por muy estrechos de miras que puedan ser en algunos planteamientos. No olvidaré que mi juventud murió en esas trincheras, y si bien no pueden ya contar conmigo porque mi comodidad me lo impide, no los juzgaré mal , no los acusaré de criminales, ni de fanáticos. Yo pasaré por la autovía que el sistema me hizo, en un autobús publicitario del mismo, mientras ellos hacen su carretera. Y si me escupen con su radicalidad al cristal, ello no empañará mi juicio sobre lo fundamental: ellos tienen razón, igual que yo la tuve un día.


Esto no es una propuesta y no tiene nada que ver con la acción. Esto sólo es un lamento por la perdida de mis agallas, de las de mi generación en general, y un apoyo a todos aquellos que todavía no las han perdido... y no tienen porqué perderlas. No caeré yo en esa supertrampa de dejar sin aliento a quien sueña con un mundo mejor, no asesinaré al idealista para venderle la lógica del sistema y matar las pocas esperanzas que le quedan al planeta. No tentaré al eternamente disidente con los elixires de la comodidad y el éxito, desde mi prisión intelectual. Conforme los acordes del órgano suenan y la batería confirma la contundencia de la música, las imágenes de un pasado prometedor se agolpan en mi mente, y los ojos me brillan al escuchar el grito pueril del cantante de Supertramp: “¿quién soy yo?”



==== Algunas letras de las canciones de Supertramp====


LA CANCIÓN LÓGICA

Cuando era joven, la vida me parecía maravillosa, un milagro, era hermosa, mágica.
Y todos los pájaros en los árboles cantaban tan felizmente..con alegría y juguetones, me miraban.
Pero luego, me mandaron fuera para aprender a ser sensato, lógico, responsable, práctico.
Me enseñaron un mundo donde podía mostrarme digno de confianza, clínico, intelectual, cínico.
Hay momentos cuando todo el mundo duerme...
...en que las preguntas se vuelven demasiado profundas....
...para un hombre tan sencillo como yo.
¿Quieres decirme, por favor, lo que hemos aprendido?
Se que suena absurdo....
...pero, por favor, dime quién soy.
Ahora, cuidado con lo que dices o te van a llamar radical, liberal, fanático, criminal.
¿No quieres apuntarte? nos gustaría sentir que fueras aceptable, respetable, presentable, un vegetal.

Hay momentos cuando todo el mundo duerme...
...en que las preguntas se vuelven demasiado profundas....
...para un hombre tan sencillo como yo.
¿Quieres decirme, por favor, lo que hemos aprendido?
Se que suena absurdo....
...pero, por favor, dime quién soy, quien soy, quien soy, QUIEN SOY.
Cuando era joven la vida era.....condenadamente maravillosa.

CHICO POBRE
¿Puedes creerme cuando digo que no hay nada que me guste másQue sentarme aquí y hablar contigo?Aunque desvaríe sobre unas cosas y otrasLa belleza de esto es tan pura para míA pesar de que soy un pobre chicoTodavía puedo ser felizMientras me sienta libre
Mucha gente que conozco está envejeciendo muy pronto- ¿Te sientes como cansado?Para impresionarte con el dinero que obtienen- Será mejor, será mejor que cambies tu teoríaSe quejan incluso de una gota de lluviaY pasa lo mismo con los sueldos que gananYo no voy a ser asíNo me importa si llueve, no me importa si nievaNo me importa nada, si séQue tú estarás aquí conmigo
Vamos a exponer nuestro único punto de vista¿Cómo vamos a permitirnos vivir como tú?Esta vida sencilla es sencillamente insuficienteTenemos que guardar las apariencias
Pobre chico, si esto tiene que ser asíPobre chico, es "tú por ti y yo por mí"Pobre chico
He hecho lo que he podido, intentando entender a todos los tontos y sudineroCuando sabes que nunca usarán la mitad de lo que tienenCon tener suficiente para arreglármelas me va bien, no me importa sipiensan que soy raroNunca voy a cambiar mi punto de vistaNo me importa si llueve, no me importa si nievaNo me importa nada, si séQue tú estarás aquí conmigoTodo el camino
No me importa si llueve, no me importa si nievaNo me importa nada, si séQue tú estarás aquí conmigo

ESCUELA
Puedo verte por la mañana cuando vas a la escuela
no olvides tus libros, sabes que tienes que aprender la regla de oro
el maestro te dice que dejes de jugar y sigas con tu trabajo
y que seas como Johnnie - el empollón- que nunca elude el trabajo
¡él progresa!
Tras la escuela estás jugando en el parque
no estés fuera hasta muy tarde, no dejes que se haga oscuro
ellos te dicen que no esperes y aprendas eso sobre la vida
y crece sólo como ellos - no dejes que tu trabajo quede fuera
y tu estás lleno de dudas
no hagas esto y no hagas eso
¿qué intentan hacer?
-hacer un buen chico de tí
¿saben cómo se hace eso?
-no los critiques, ellos son viejos y sabios
-haz cuanto te dicen
-ellos quieren que el demonio
no te saque los ojos
quizá esté equivocado por luchar
o quizá sólo soy un loco, no sé si estoy equivocado
pero mientras yo viva diré esto
siempre dependerá de tí si quieres ser eso
si quieres ser eso
si quieres ser de esa manera
¡haces grandes progresos!

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